Seis personas resultaron afectadas tras una fuerte tormenta eléctrica acompañada de granizada registrada en la madrugada de este sábado 14 de febrero en la vereda El Alizal, zona rural del municipio de Guaca, en Santander.
De acuerdo con el reporte entregado a la sala de crisis de la Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres de Santander, el incidente se presentó mientras las víctimas se encontraban laborando en un cultivo de papa, cuando fueron impactadas por una descarga eléctrica.
Tres personas trasladadas a centros asistenciales
Las autoridades confirmaron que tres de los afectados requirieron atención médica y fueron remitidos inicialmente al Hospital Santa Ana de Guaca. Entre los lesionados se encuentran un menor de 10 años; Leonardo Dugarte, de 34 años; y Suleima del Carmen Rivas, también de 34 años, todos de nacionalidad venezolana.
Debido a la gravedad de las quemaduras, Rivas fue trasladada posteriormente al Hospital Universitario de Santander, donde recibe atención especializada.
La emergencia fue atendida por el Consejo Municipal para la Gestión del Riesgo de Desastres de Guaca y el Hospital Santa Ana, con el apoyo de una ambulancia del Hospital San José del municipio de San Andrés.
El estado de salud de los lesionados es monitoreado por el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE), mientras continúan las labores de verificación en la zona afectada.
Evaluación de daños y advertencia por continuidad de lluvias
Como parte de las acciones posteriores, el Consejo Municipal adelanta la evaluación de daños y pérdidas ocasionadas en cultivos e infraestructura del sector.
El director de la Oficina para la Gestión del Riesgo y Desastres de Santander, Edward Sánchez, advirtió que las precipitaciones podrían continuar en varias zonas del departamento.
“Se trata de un fenómeno atípico asociado al ingreso de un frente frío por el Caribe, lo que incrementa la probabilidad de lluvias y eventos asociados en el territorio”, señaló el funcionario.
Ante este panorama, las autoridades reiteraron el llamado a la comunidad para mantener comunicación permanente con los organismos de socorro, seguir los pronósticos meteorológicos y fortalecer los planes de contingencia familiares, especialmente en sectores cercanos a ríos o quebradas.




