Después de más de dos años y medio de investigación humanitaria y extrajudicial, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) confirmó el hallazgo e identificación del padre Camilo Torres Restrepo, desaparecido en el marco de las hostilidades registradas en 1966.
La entrega digna se realizó este fin de semana, tras un proceso técnico y científico que permitió establecer que el hallazgo efectuado el 19 de junio de 2024 corresponde al sacerdote, quien murió el 15 de febrero de 1966 en medio de acciones bélicas ocurridas en Patio Cemento, zona rural de San Vicente de Chucurí, Santander.
Según informó la entidad, expertos forenses nacionales e internacionales coincidieron en que los hallazgos y la investigación son determinantes y concluyentes frente a la identificación.
“La afirmación de que se trata del cuerpo del padre Camilo Torres consiste en la evaluación y conciliación de toda la información contextual, histórica y forense, utilizando fuentes orales y escritas, públicas y reservadas, en un proceso de triangulación de información sin precedentes”, señaló la directora de la UBPD, Luz Janeth Forero Martínez.
La investigación y la ruta de la memoria
Desde 2019, la UBPD inició la reconstrucción de los hechos a partir de archivos históricos y expedientes de la Justicia Penal Militar. La entidad documentó las acciones bélicas del 15 de febrero de 1966, en las que murieron al menos cinco personas, entre ellas el padre Torres Restrepo, y logró obtener descripciones detalladas de las heridas que le causaron la muerte.
Dentro del proceso investigativo, se analizó el testimonio de una fuente militar que, hace cerca de 20 años, indicó que el cuerpo del sacerdote habría sido exhumado tres años después del combate y trasladado al Pabellón Militar del cementerio Campo Hermoso de Bucaramanga, donde fue depositado en una urna de color caoba, “en la fila alta… en el primero a la derecha”.
Con base en esta información, el 19 de junio de 2024 la UBPD intervino el sitio señalado y recuperó una urna funeraria de color caoba con apliques en alto relieve, coincidente con la descripción entregada por la fuente. Uno de los cuerpos hallados presentaba concordancia preliminar con el perfil biológico del sacerdote —sexo, edad y estatura— y con las lesiones documentadas históricamente.
Posteriormente, el 16 de diciembre de 2024, la Unidad adelantó diligencias en el Cementerio Central de Bogotá para la toma de muestras a familiares fallecidos de Camilo Torres.
Análisis interdisciplinario y confirmación genética
Entre julio de 2025 y enero de 2026, el equipo interdisciplinario de la UBPD amplió los análisis de individualización y reasociación de estructuras óseas, fortaleciendo la hipótesis de identidad. Los resultados fueron concordantes con el perfil biológico y con las lesiones consignadas en el acta de levantamiento del cadáver y en el acta notarial que certificó la defunción de Jorge Camilo Torres Restrepo el 19 de febrero de 1966.
En diciembre de 2025, muestras biológicas fueron enviadas a un laboratorio especializado en Texas (Estados Unidos), que permitió orientar la preselección de material con mayor contenido de ADN para su posterior análisis en Colombia por parte del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.
Finalmente, en enero de 2026, durante una mesa técnica con Medicina Legal, se reportó una coincidencia genética entre el cuerpo analizado y el perfil genético de Calixto Torres, padre del sacerdote. El resultado indicó que es 1.230.000.000 de veces más probable que el individuo analizado sea hijo de Calixto Torres a que corresponda a otra persona dentro de la población de referencia.




