La comunidad de Charalá, Santander, despidió con profundo dolor a un niño de 7 años, identificado como Kevin Arley Acosta Pico, quien falleció tras no recibir a tiempo el medicamento que necesitaba para controlar una condición de salud que lo hacía vulnerable.
Kevin padecía hemofilia A, una enfermedad que requiere tratamiento permanente para evitar hemorragias graves, y según la denuncia de su madre, el medicamento vital dejó de ser entregado por su EPS desde hacía cerca de dos meses, pese a las múltiples solicitudes realizadas por la familia.
La muerte del menor ocurrió después de que presentara complicaciones tras una caída en bicicleta, lo que llevó a su traslado a un centro asistencial en Pitalito, desde donde se gestionó su traslado a Bogotá para recibir atención más especializada, algo que la madre considera tardío y que no se logró en el momento crítico.
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La eucaristía de despedida se realizó en la Parroquia Nuestra Señora de Monguí, donde familiares, amigos y vecinos se reunieron con camisas y globos blancos para recordar al niño, descrito por quienes lo conocían como una luz de alegría y ternura en su comunidad.
Mientras la familia enfrenta el duelo, también exige que se investiguen las posibles demoras en la entrega del medicamento y en el acceso a atención médica oportuna, para que otros niños que dependen de tratamientos críticos no vivan un destino similar.
El caso prendió alarmas sobre las barreras de acceso a tratamientos especializados para enfermedades raras, y la comunidad espera que las autoridades competentes esclarezcan las circunstancias que rodearon la muerte de Kevin y asuman medidas que eviten que otras familias pasen por una tragedia semejante.




