A pocos días del inicio del Mundial 2026, lo que debía ser una jornada rutinaria de preparación terminó convirtiéndose en un episodio que generó sorpresa, incomodidad y polémica. Los integrantes de la selección de Uzbekistán fueron sometidos a una estricta requisa de seguridad en Estados Unidos, un procedimiento que incluyó detectores de metales, inspecciones individuales y perros rastreadores revisando una por una sus pertenencias.
Sorpresa antes del partido
Las imágenes captadas por la prensa muestran a los futbolistas descendiendo de su autobús para ser puestos en fila mientras agentes de seguridad verificaban sus bolsos y equipaje. La escena dejó desconcertados a jugadores y miembros del cuerpo técnico, que no esperaban un operativo de semejante magnitud a tan pocos días de la cita mundialista.
Le puede interesar: Somalia recibió como héroe al árbitro que fue vetado por Estados Unidos
La polémica crece
La controversia aumentó cuando desde la delegación uzbeka aseguraron que las medidas no se aplicaron a otros equipos presentes en el mismo escenario. Incluso el técnico del combinado asiático, Fabio Cannavaro, expresó públicamente su inconformidad.
«Me dijeron que eran las reglas, pero al final el control fue solo para nosotros», afirmó el exfutbolista italiano, alimentando el debate sobre un posible trato desigual hacia algunas selecciones.

Según versiones conocidas por medios internacionales, el refuerzo de los controles estaría relacionado con la presencia del presidente estadounidense Donald Trump en la ciudad, lo que habría elevado los protocolos de seguridad en la zona.
Le puede interesar: México y Sudáfrica abren el telón de un Mundial rodeado de expectativas y desafíos
Sin embargo, el caso de Uzbekistán no fue aislado. La selección de Senegal también fue sometida a inspecciones exhaustivas, incluso sobre la pista del aeropuerto tras su llegada a territorio estadounidense, generando cuestionamientos sobre el trato recibido por algunas delegaciones.
Mientras las autoridades defienden los procedimientos como parte de sus protocolos de seguridad e inmigración, las imágenes ya recorren el mundo y alimentan una polémica que comienza a marcar el Mundial 2026 antes del pitazo inicial. Lo que debía ser una simple llegada terminó convirtiéndose en una escena que muchos califican como tan inesperada como incómoda.




