Santander llega al nuevo Congreso sin corona, pero con cartas bajo la mesa

Por Oro Noticias TV

jueves 30 de julio, 2026 12:08 PM

Las mesas directivas no quedaron en manos santandereanas: una alerta sobre el verdadero peso político de la región. Mientras otros departamentos ganan protagonismo, Santander apuesta ahora por la influencia en comisiones y cargos estratégicos

Por: Carlos Julio Castellanos Rincón/ Director general de Oro Noticias

El 20 de julio volvió a dejar una fotografía que merece análisis: Santander tiene congresistas, tiene representación en varias comisiones claves y conserva presencia en la estructura administrativa del Congreso, pero una vez más quedó por fuera de las máximas dignidades de la rama legislativa.

Ningún santandereano presidirá comisión durante este primer año ni el Senado de la República ni la Cámara de Representantes. Una realidad que, más que un simple dato político, debe convertirse en una reflexión profunda sobre la capacidad de gestión, liderazgo y articulación de nuestra dirigencia regional.

La pregunta es inevitable: ¿estamos frente a una pérdida de protagonismo de Santander en el escenario nacional o simplemente ante una nueva forma de ejercer influencia?

El departamento llega a este nuevo período legislativo con una tarea pendiente. El Congreso que terminó el pasado 20 de julio dejó la sensación, para muchos sectores ciudadanos, de una representación regional con poca capacidad de incidir en los grandes debates nacionales. Hubo excepciones, pero el balance general estuvo marcado por una presencia que no siempre se tradujo en resultados visibles para Santander.

Ahora comienza un nuevo capítulo. Las comisiones constitucionales serán el verdadero escenario donde se medirá la capacidad de nuestros congresistas.

Las comisiones Tercera y Cuarta del Senado y la Cámara tendrán una importancia determinante porque allí se discutirán el Plan Nacional de Desarrollo, el presupuesto, las reformas económicas y la distribución de los recursos que impactarán directamente a las regiones.

En esas células legislativas estarán varias de las cartas santandereanas. Allí estará el reto: pasar de la representación simbólica a la gestión efectiva. Porque una curul tiene valor no por el número de votos obtenidos, sino por la capacidad de convertirla en resultados para el territorio.

Pero el 20 de julio también dejó otro mensaje. Aunque Santander no logró las presidencias de Senado y Cámara, sí mantuvo posiciones estratégicas dentro de la administración del Congreso.

De izquierda a derecha. Subsecretaría: James Canizales Serrano (Centro Democrático). Dirección Administrativa: John Abiud Ramírez (Partido de La U). Secretaría General: Miguel Ángel Sánchez (Partido Liberal). Primera Vicepresidencia: Simón Molina (Creemos). Presidente: Nicolás Barguil (Partido Conservador). Segunda Vicepresidencia: Erick Velasco (Pacto Histórico).

El exalcalde de Girón, John Abiud Ramírez Barrientos, fue ratificado como Director Administrativo de la Cámara de Representantes con 181 votos, alcanzando un nuevo período en un cargo que ha ocupado durante los últimos seis años. Su permanencia confirma que mantiene una importante capacidad de interlocución dentro del Congreso, aunque su figura también ha estado acompañada de cuestionamientos de algunos sectores de opinión.

A esta continuidad se suma la elección del abogado Miguel Ángel Sánchez Vásquez como Secretario General de la Cámara, con 179 votos. Su experiencia dentro del Partido Liberal y su trayectoria política lo convierten en otro santandereano con presencia en una posición estratégica para el funcionamiento de la corporación.

Además, James Steve Cañizales Serrano fue elegido como Subsecretario de la Cámara, completando una representación regional en cargos administrativos de alto nivel.

La lectura política es clara: Santander no está en la primera línea de las presidencias del Congreso, pero sí conserva espacios importantes de poder institucional.

El desafío ahora será demostrar que esa influencia administrativa y esa presencia en las comisiones pueden convertirse en algo más que posiciones individuales. El departamento necesita que sus dirigentes trabajen con una agenda común: infraestructura, empleo, seguridad, salud, educación, desarrollo económico y defensa de los recursos regionales.

Porque al final, el Congreso no se mide por los cargos ocupados, sino por las respuestas que reciben los ciudadanos.

Santander tiene nuevamente cuatro años por delante. La historia dirá si este período será recordado como otra oportunidad perdida o como el momento en que la representación política de la región finalmente decidió hacerse sentir.

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