Alfonso Lizarazo: la risa que construyó una nación

Por Oro Noticias TV

miércoles 5 de agosto, 2026 10:57 AM

Por: Carlos Julio Castellanos Rincón/ Director general de Oro Noticias

Don Alfonso Lizarazo Sánchez se fue en silencio, como quien apaga las luces de un escenario después de una función de cincuenta y cuatro años. Murió a los 85 años en Barranquilla, lejos del ruido que él mismo supo dominar como nadie. Pero su silencio deja un vacío imposible de llenar en la memoria sentimental de Colombia.

Nacido en Bucaramanga el 29 de diciembre de 1940, llegó a Bogotá con 18 años soñando con ser ingeniero, abogado o vendedor. La vida, con ese sentido del humor que él supo leer mejor que nadie, lo depositó tras los controles de una radio. Julio Nieto Bernal, gerente de Caracol, le abrió la puerta. Lizarazo no solo la cruzó: la derribó de par en par.

De los turnos técnicos pasó a reemplazar locutores, hasta dirigir Radio 15, donde coincidió con la «Nueva Ola» —Lyda Zamora, Óscar Golden, Ana y Jaime— y donde, junto a Carlos Pinzón, tejió el primer sistema nacional de emisoras juveniles del país. Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cali, Barranquilla. Lizarazo entendió antes que muchos que Colombia no era un punto, sino una red.

Pero su destino estaba en la televisión. En 1972 creó Campeones de la Risa, que un año después se transformaría en Sábados Felices. El programa de la familia colombiana. El ritual del sábado en noches de lluvia, de guerra, de crisis, de esperanza. Lizarazo lo dirigió y presentó hasta 1998, dividiéndolo en secciones que quedaron en el lenguaje popular: «Pille el detalle» con el Inspector Ruanini, «A reír en serio«, «La Telebobela«. Y sobre todo, «Los Cuenta Chistes», esa puerta abierta al talento anónimo que descubrió figuras como «Alerta» y «Jeringa».

Más allá del humor, supo tejer compromiso. Su campaña «Lleva una escuelita en el corazón» llevó al elenco a construir escuelas en regiones olvidadas. La risa, en sus manos, no era evasión: era herramienta de transformación.

La política lo reclamó en 1998. Senador de la República por el Movimiento Reconstrucción Democrática Nacional. Quizá fue su único desacierto, o al menos el que menos le sonrió. No se sintió cómodo en el Legislativo, y el Legislativo no supo leerlo. Pero hasta allí llegó con la misma vocación de servicio que lo caracterizó.

Lizarazo fue, ante todo, un constructor de alegría institucional. De esos personajes que definen una época no por lo que dijeron, sino por lo que hicieron sentir. Sábados Felices sigue al aire —más de cinco décadas—, pero hoy pesa más su ausencia que su longevidad.

Bucaramanga, su tierra querida, lo vio nacer. Barranquilla, su tierra de adopción, lo vio partir. Y Colombia entera lo despide con esa mezcla de nostalgia y gratitud que reservamos para quienes supieron hacernos reír en serio.

La risa siempre será la mejor receta. Don Alfonso la formuló durante 54 años. Que la tierra le sea leve, y que su memoria siga siendo, como él quiso, una escuelita en el corazón. Paz en su tumba.

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