El primer temblor de De La Espriella

Por Oro Noticias TV

martes 11 de agosto, 2026 09:28 AM

Por: Carlos Julio Castellanos Rincón/ Director general de Oro Noticias

Colombia tiene una curiosa manera de recibir a sus presidentes. A unos les toca una crisis económica; a otros, un escándalo político; a otros, una guerra que parece no terminar. A Abelardo de la Espriella le tocó algo más elemental: que la tierra se moviera.

Apenas tres días después de su posesión como presidente de la República, un fuerte terremoto sacudió buena parte del país. El sismo de este lunes 10 de agosto, con magnitud reportada de 7,4, tuvo epicentro en el occidente colombiano y dejó, desde las primeras horas, escenas de angustia, daños y víctimas.

Y, como era de esperarse en esta Colombia nuestra, no faltaron quienes encontraron rápidamente una explicación política para lo que acababa de ocurrir.

“¡Es culpa de De la Espriella!”, dirán algunos.

“¡Comenzó el gobierno con el Cristo de espaldas!”, dirán otros.

Y seguramente habrá quien, con calculadora política en una mano y superstición en la otra, termine concluyendo que el nuevo presidente llegó con temblor incluido.

Pero no.

La tragedia no es culpa de Abelardo de la Espriella. Tampoco lo era de Gustavo Petro. Ni de ningún presidente que haya ocupado antes la Casa de Nariño.

La tierra no vota.

Las placas tectónicas no pertenecen a la oposición ni al oficialismo. El epicentro no consulta encuestas. Y un terremoto no pregunta quién acaba de posesionarse para decidir si ocurre.

Foto: Suministrada web

Lo que sí resulta inevitable es la tentación de leer los acontecimientos como señales.

Y ahí empieza la verdadera historia.

De la Espriella acaba de llegar al poder después de un gobierno de Gustavo Petro que dejó al país profundamente dividido. Su llegada representa un cambio político importante, y su posesión, realizada el pasado 7 de agosto, estuvo cargada de símbolos: un nuevo presidente, un nuevo discurso y la promesa de comenzar una etapa distinta para Colombia.

Y tres días después, tiembla Colombia.

¿Mala señal?

Puede serlo para los supersticiosos.

Puede ser una casualidad para los racionales.

Pero, sobre todo, debería ser un llamado de atención para el Gobierno.

Porque una cosa es que el Presidente no pueda controlar la naturaleza y otra muy distinta es que no pueda controlar la respuesta del Estado frente a una tragedia.

Ahí sí comienza la responsabilidad presidencial.

Un mandatario no puede impedir que tiemble la tierra, pero sí debe procurar que existan instituciones preparadas, organismos de socorro con capacidad de respuesta, hospitales funcionando, vías habilitadas y una coordinación eficiente para atender a quienes lo pierden todo.

El terremoto no es culpa de De la Espriella.

Pero la manera como su Gobierno enfrente el terremoto sí será responsabilidad de De la Espriella.

Y esa diferencia es fundamental.

Porque Colombia no necesita un presidente que crea que las tragedias son mensajes del cielo, ni uno que pretenda culpar a sus antecesores por cada desgracia. Necesita un jefe de Estado capaz de mirar de frente la emergencia y decirle al país: aquí estamos, vamos a responder.

Quizás por eso la imagen del “Cristo de espaldas” resulte tentadora para algunos.

Es una buena frase para una columna, para un meme, para una conversación de café.

Pero no para gobernar.

Foto: Suministrada web

Los colombianos no necesitan que el nuevo presidente tenga a Dios de frente o de espaldas.

Necesitan que tenga al país de frente.

Que mire a los damnificados.

Que mire a las regiones golpeadas.

Que mire a quienes hoy están buscando a sus familiares, revisando sus casas, durmiendo en la calle o tratando de entender qué pasó.

Porque si este terremoto quiere ser interpretado como un signo, que sea uno muy distinto.

No un presagio de desgracia.

Sino el primer examen de un gobierno que apenas comienza.

La naturaleza hizo lo suyo.

Ahora le corresponde al Estado hacer el suyo.

Y ahí sí, señor Presidente, ya no hay placas tectónicas a las cuales culpar.

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