Las canciones que marcaron distintas épocas volvieron a sonar en el Asilo San Rafael, pero esta vez con un propósito especial: fortalecer la memoria, la comunicación y el bienestar emocional de cerca de 50 adultos mayores.
La actividad fue liderada por el programa de Fonoaudiología de la Universidad de Santander (UDES), como parte de la conmemoración del Día Mundial de la Voz, y buscó demostrar cómo el canto puede convertirse en una herramienta terapéutica para mejorar la calidad de vida de esta población.
Conversar y respirar, el primer paso de la jornada
La jornada comenzó con un ejercicio poco habitual en la rutina de los residentes: hablar sobre sus recuerdos y experiencias personales.
El espacio permitió incentivar la expresión verbal en una población donde el aislamiento en muchas ocasiones limita la interacción social. Posteriormente, los participantes realizaron actividades lúdicas enfocadas en la respiración y el control del aire, utilizando elementos como pelotas para fortalecer la musculatura involucrada en la voz.
Un karaoke para revivir recuerdos
El momento más emotivo llegó con un karaoke en el que cada adulto mayor eligió canciones significativas de su vida.
A través de la música, los participantes no solo ejercitaron la voz, sino que también lograron evocar recuerdos importantes, estimulando la memoria auditiva, estrechamente relacionada con las experiencias musicales.
La actividad estuvo acompañada por 15 estudiantes de séptimo y octavo semestre, junto con las docentes Melissa Rincón Cediel y Jenith Karem Paredes.
El canto también ayuda a reducir el estrés
Según explicó Melissa Rincón Cediel, docente de Fonoaudiología de la UDES y especialista en voz, el canto tiene un impacto directo en la regulación emocional del cuerpo.
De acuerdo con la especialista, cantar activa el nervio vago, una estructura del sistema nervioso relacionada con la respiración, el ritmo cardíaco y la respuesta emocional.
“El canto ayuda a revertir estados de tensión. Al cantar, se requiere una respiración más profunda y controlada, se activan los músculos de la voz y el cuerpo percibe señales de tranquilidad”, señaló la docente.
Una experiencia que dejó huella
Además de conmemorar el Día Mundial de la Voz, la actividad dejó un mensaje claro entre los asistentes: cantar no solo entretiene, también ayuda a respirar mejor, liberar tensiones y reconectar con los recuerdos.
Para muchos de los adultos mayores del Asilo San Rafael, la jornada se convirtió en una experiencia de bienestar emocional a través de la música.




