Bucaramanga cerró el último año con una inflación cercana al 5,7 %, ubicándose entre las más altas del país y manteniendo una presión constante sobre el bolsillo de los ciudadanos en este inicio de 2026. El aumento se ha visto reflejado principalmente en los precios de alimentos, servicios y productos de primera necesidad, generando preocupación entre los habitantes de la capital santandereana.
Un recorrido por las calles de la ciudad permitió recoger diversas percepciones frente a esta realidad económica. Las opiniones están divididas. Mientras algunos ciudadanos aseguran que el incremento en los precios ha sido considerable y difícil de manejar, otros manifiestan que han optado por reorganizar sus gastos, reducir compras y priorizar lo estrictamente esencial para poder sostenerse.
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Al preguntar si Bucaramanga continúa siendo un buen vividero, las respuestas también varían. Hay quienes resaltan factores como la calidad de vida, el clima y la tranquilidad que aún ofrece la ciudad; sin embargo, otros consideran que el alto costo de vida está convirtiéndose en un obstáculo cada vez mayor para las familias, especialmente para quienes dependen de ingresos fijos.
La inflación sigue siendo uno de los principales retos para los bumangueses, quienes buscan la manera de equilibrar sus ingresos frente a los constantes aumentos y adaptarse a un panorama económico que exige mayores ajustes en el día a día.




