Colombia sufrió, resistió y encontró la gloria al final

Por Oro Noticias TV

miércoles 24 de junio, 2026 09:35 AM

Por: Carlos Julio Castellanos Rincón

La noche en Guadalajara fue una de esas que ponen a prueba la paciencia, la fe y hasta el corazón de los hinchas. Una de esas jornadas en las que el fútbol parece empeñado en castigar la ansiedad antes de conceder la recompensa.

Y Colombia tuvo que esperar hasta casi el último suspiro para celebrar.

Durante más de noventa minutos, el estadio vivió atrapado entre la esperanza y la angustia. En las tribunas, la inmensa mancha amarilla volvió a hacerse sentir. Miles de colombianos convirtieron suelo mexicano en territorio cafetero, alentando sin descanso, cantando, sufriendo y aferrándose a la ilusión de una victoria que parecía escaparse una y otra vez.

Dos veces gritaron gol.

Dos veces el estadio explotó.

Y dos veces el árbitro apagó la fiesta al señalar posición adelantada.

Era el partido que se había anunciado. El choque de dos maneras distintas de entender el fútbol. De un lado, una Colombia más técnica, más elaborada, dueña de la pelota y empeñada en encontrar espacios mediante la circulación y la paciencia. Del otro, una selección de República del Congo físicamente imponente, veloz en las transiciones y peligrosa cada vez que encontraba metros para correr.

Fue una batalla de estilos.

Una pulseada entre la precisión y la potencia.

Foto cortesía de la FCF (Federación Colombiana de Fútbol)

Los africanos confirmaron por qué habían sorprendido en su estreno frente a Portugal. Lejos de esconderse, compitieron de igual a igual, cerraron caminos y obligaron a los colombianos a redoblar esfuerzos para romper una resistencia que parecía indestructible.

Los minutos avanzaban.

La tensión crecía.

La calculadora comenzaba a aparecer en las conversaciones de los aficionados.

Y cuando parecía que el empate sin goles sería el desenlace inevitable, apareció el hombre de la noche.

León Muñoz encontró el espacio que nadie había logrado descubrir durante todo el partido y, con la serenidad de los elegidos, envió el balón al fondo de la red. Esta vez no hubo bandera levantada. Esta vez no hubo revisión que arruinara la celebración.

Ahora sí.

El grito contenido durante toda la noche se transformó en una explosión de júbilo. Guadalajara tembló bajo el rugido colombiano.

Pero todavía faltaba sufrir.

Porque esta selección Colombia parece empeñada en no regalarle tranquilidad a nadie.

En los minutos de reposición, cuando Congo lanzó sus últimas energías al ataque, apareció Camilo Vargas. El arquero colombiano respondió con una intervención monumental para evitar lo que habría sido un empate dramático. Fue quizás la ocasión más clara de los africanos en toda la noche y también la atajada que terminó asegurando tres puntos de oro.

Así llegó el pitazo final.

Con alivio.

Con desgaste.

Con la sensación de que aún hay aspectos por mejorar.

Pero también con la satisfacción de haber cumplido la tarea.

Foto cortesía de la FCF (Federación Colombiana de Fútbol)

Colombia suma seis puntos de seis posibles y ya tiene asegurada su presencia en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo.

Entre altibajos, entre momentos brillantes y pasajes de incertidumbre, el equipo ha encontrado la forma de ganar. Y en los torneos cortos, muchas veces eso vale tanto como jugar bien.

Ahora toda la atención se traslada a Miami.

Allí espera Portugal.

El partido que desde el sorteo se vislumbraba como el gran examen de la fase de grupos. Los portugueses llegan impulsados por su contundente victoria 5-0 sobre Uzbekistán, resultado que dejó eliminados a los asiáticos y confirmó el enorme poder ofensivo de los europeos.

Será un duelo de gigantes.

Un choque de aspirantes.

Un partido donde el empate le basta a Colombia para avanzar como líder del Grupo K. Portugal, en cambio, necesitará ganar para quedarse con el primer lugar.

Mientras tanto, República del Congo aún conserva opciones. Los africanos han demostrado ser mucho más que una selección invitada. Primero sorprendieron con su empate frente a Portugal y ahora exigieron al máximo a Colombia. Ante Uzbekistán tendrán la posibilidad de buscar la clasificación como uno de los mejores terceros, un premio que sería justo para un equipo que ha regresado al escenario mundialista dispuesto a competir sin complejos.

Foto cortesía de la FCF (Federación Colombiana de Fútbol)

La noche de Guadalajara terminó como comenzó: con emoción.

Con fútbol intenso.

Con un estadio que por momentos guardó silencio absoluto y que segundos después volvió a estremecerse al ritmo de los cánticos colombianos y las melodías mexicanas.

Y con una certeza que hoy acompaña a toda la afición tricolor:

Colombia ya está en los dieciseisavos de final.

Ahora viene Portugal.

Ahora llega la verdadera prueba de fuego.

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