Cerca de 40 cabecillas criminales llegarían a Palogordo: crece la preocupación por la seguridad

Por Oro Noticias

lunes 19 de octubre, 2026 05:00 PM

La llegada de cerca de 40 cabecillas de organizaciones criminales a la cárcel de Palogordo, en Girón, plantea nuevos retos para las autoridades, en medio de la preocupación por la seguridad en Bucaramanga y su área metropolitana.

El asesinato del dragoneante del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), Diego Acevedo, ocurrido el pasado jueves, volvió a poner sobre la mesa los interrogantes sobre la seguridad penitenciaria y la capacidad de las autoridades para contener las estructuras criminales que operan en la región.

La preocupación aumenta tras la decisión presidencial de trasladar a la cárcel de Palogordo, en Girón, a cerca de 40 cabecillas de organizaciones criminales, entre ellos Digno Palomino, alias Negro Ober, Castor, Satanás y Firu.

Un traslado que representa nuevos desafíos

La medida busca evitar que estos cabecillas continúen coordinando actividades delictivas desde los centros de reclusión. Sin embargo, su llegada a Palogordo representa un desafío para las autoridades penitenciarias y los organismos de seguridad, que deberán reforzar los controles para impedir que las estructuras criminales mantengan su capacidad de acción desde prisión.

¿Qué impacto podría tener en Bucaramanga y su área metropolitana?

La presencia de estos líderes criminales en una cárcel ubicada en Girón genera inquietud por las posibles repercusiones en Bucaramanga y los municipios vecinos.

El principal interrogante gira en torno a la capacidad de las autoridades para evitar que las redes asociadas a estas organizaciones se fortalezcan o extiendan sus actividades en el territorio metropolitano.

La seguridad, en el centro del debate

El asesinato del funcionario del Inpec y el traslado de los cabecillas ponen de relieve la importancia de las medidas de seguridad en los establecimientos penitenciarios y de la coordinación entre las autoridades carcelarias, la Policía y los organismos de inteligencia.

Ahora, el reto será garantizar que la reclusión de estos delincuentes cumpla su propósito y que las organizaciones criminales no encuentren mecanismos para continuar operando desde las cárceles.

La pregunta que queda en el ambiente es si las autoridades cuentan con las estrategias y los recursos necesarios para prevenir posibles acciones de estas estructuras y proteger la seguridad de los habitantes de Bucaramanga y su área metropolitana.

Le puede interesar