La demolición de una sede educativa en el barrio Villaluz, que buscaba prevenir un posible deslizamiento, terminó generando nuevas preocupaciones entre los habitantes. Lo que antes era un espacio de formación, hoy es señalado como un foco de inseguridad y abandono.
De escuela a lote sin control
En el terreno donde funcionaba una sede del Colegio El Carmen, ahora solo queda un espacio oscuro, sin cerramiento ni vigilancia. Según denuncian los vecinos, el lugar pasó de ser un punto educativo a un sitio que genera temor, especialmente en horas de la noche.
Además, aseguran que el terreno se ha convertido en un botadero improvisado de basuras, lo que agrava las condiciones sanitarias y el deterioro del entorno.
Inseguridad y deterioro en aumento
La comunidad advierte que el abandono del lote ha traído consigo problemáticas como la presencia de personas ajenas al sector y el aumento de la percepción de inseguridad.
“Pasamos de tener un colegio a tener un problema”, señalan algunos residentes, quienes consideran que la intervención quedó incompleta y sin soluciones reales para el barrio.
Promesas sin cumplir
Los habitantes también denuncian que, tras la demolición, se anunció la construcción de un espacio recreativo en el mismo lugar. Sin embargo, aseguran que han pasado meses sin que se inicie alguna obra o se evidencie avance en el proyecto.
La falta de ejecución ha generado desconfianza entre los vecinos, quienes esperan que las autoridades retomen el compromiso y transformen el espacio en un lugar que beneficie a la comunidad.
Un llamado urgente
La comunidad de Villaluz pide intervención inmediata para recuperar el terreno y garantizar condiciones seguras. Insisten en que no solo se perdió una infraestructura educativa, sino también la confianza en las promesas institucionales.
Mientras tanto, el lote sigue siendo símbolo de una problemática que, según los habitantes, pudo evitarse con una gestión más efectiva.




