En la vía Floridablanca–Piedecuesta, los eventos y festividades atraen a cientos de personas, pero mientras la fiesta se vive, el orden brilla por su ausencia. Vehículos invadiendo la carretera, filas interminables y peatones expuestos en medio del tráfico crean un escenario de alto riesgo para todos los que transitan por la zona.
Lo que debería ser una jornada de celebración se convierte en un verdadero peligro. La combinación de aglomeraciones, vehículos fuera de control y falta de señalización hace que cualquier descuido pueda derivar en accidentes graves. Vecinos y conductores coinciden en que la situación es insostenible y podría terminar en una tragedia anunciada.
Autoridades: ¿dónde están?
La ausencia de control efectivo deja en evidencia la necesidad de intervención de las autoridades de tránsito y de seguridad. La pregunta que surge es clara: ¿quién controla este desorden y garantiza la seguridad de los peatones y conductores?
Más allá de llenar los eventos, en la vía se llena el riesgo. Mientras no se establezcan medidas de control y educación vial, la vía Floridablanca–Piedecuesta seguirá siendo un escenario donde la diversión y la seguridad se contraponen peligrosamente.




