La sede destinada al trabajo de los ediles y líderes comunales en Bucaramanga atraviesa una situación crítica de abandono y deterioro que ha generado indignación entre la comunidad y los representantes barriales.
El lugar, que debería ser un espacio digno para la gestión social y la participación ciudadana, hoy se encuentra prácticamente destruido: sin puertas, sin ventanas y convertido en refugio de aves, evidenciando el nivel de desprotección y desinterés institucional.
De acuerdo con denuncias de los líderes locales, delincuentes ingresaron al recinto y se llevaron desde elementos básicos como sanitarios hasta contadores de energía, causando además daños estructurales severos. Incluso, parte de los cielos rasos fueron arrancados, no solo con fines de robo, sino por actos de vandalismo.
Los ediles consideran inadmisible que quienes representan la voz de los barrios deban ejercer su labor en condiciones tan deplorables, sin garantías mínimas ni respaldo por parte de las autoridades competentes.
Ante este panorama, la comunidad se pregunta si el actual gobernador tomará medidas concretas para recuperar este espacio o si, por el contrario, seguirán pesando los intereses políticos que mantienen a estos líderes en la precariedad.
Los afectados insisten en que se necesitan acciones urgentes y no más promesas incumplidas, pues el deterioro del recinto simboliza también el abandono de la participación ciudadana en la región.




