En plena Carrera 15 de Bucaramanga, un vehículo avanzaba a duras penas, pero no por el tráfico: lo que lo hacía casi incontrolable era un “invento” improvisado. Una botella de gaseosa conectada a una manguera servía para suministrar gasolina directamente al motor, una práctica que muchos consideran ingeniosa, pero que expertos y peatones califican de extremadamente peligrosa.
Riesgo para conductor y transeúntes
Lo que algunos llaman “ingenio criollo” representa un peligro rodante. Cada arranque, cada giro del vehículo se convierte en un riesgo para el conductor y para quienes lo rodean. La improvisación mecánica podría derivar en accidentes graves, incendios o tragedias que podrían evitarse.
Vecinos y testigos del hecho coinciden en que lo que parece una curiosidad puede terminar siendo un accidente anunciado. Muchos esperan que el destino de este vehículo sea un taller mecánico, y no un siniestro que involucre a inocentes transeúntes o al mismo conductor.




