Los fines de semana, el sector del Parapente Internacional, en Ruitoque Alto, se convierte en uno de los destinos preferidos de las familias para disfrutar del paisaje, las cometas y el aire libre. Sin embargo, el aumento del flujo vehicular y la falta de cultura ciudadana están llevando la movilidad de la zona al límite.
El espacio público, convertido en parqueadero
El problema no solo estaría relacionado con los vehículos particulares. En el sector también se observa la presencia de carros distribuidores de bebidas gaseosas que utilizan el espacio público para estacionar y realizar labores de carga y descarga.
Estas maniobras terminan afectando la circulación y generando congestión, especialmente durante los momentos de mayor afluencia de visitantes. Lo que debería ser un espacio para disfrutar en familia termina convertido en un punto crítico para la movilidad.
El problema se repite en otros sectores
La situación no sería exclusiva de Ruitoque Alto. En diferentes puntos de distribución y sectores comerciales se repiten escenas similares, con vehículos de carga que se estacionan sobre la vía, ocupan carriles y dificultan el paso de otros conductores.
El resultado son trancones que afectan a residentes, comerciantes y visitantes, mientras crece la preocupación por la falta de control frente a este tipo de comportamientos.
¿Quién controla a estos vehículos?
Ante esta situación surge una pregunta que cada vez toma más fuerza entre los ciudadanos: ¿quién está controlando el estacionamiento de los vehículos distribuidores y quién responde por los trancones que generan?
Mientras las autoridades definen si habrá mayores controles, los habitantes y visitantes de Ruitoque Alto esperan que el espacio público no siga siendo utilizado como zona de parqueo y carga y descarga, especialmente durante los fines de semana, cuando la zona recibe a cientos de familias.





