La protesta realizada por motociclistas a inicios de la semana pasada en Bucaramanga evidenció no solo el desacuerdo de un sector frente a las recientes restricciones viales, sino también un preocupante ambiente de intolerancia durante el desarrollo de la jornada.
De acuerdo con lo observado en el lugar, las manifestaciones dejaron claras dos situaciones: por un lado, que las autoridades no estarían dispuestas a ceder frente a algunas peticiones del gremio; y por otro, que en muchos casos las medidas buscan responder al incumplimiento de normas por parte de numerosos actores viales.
Las autoridades han insistido en que el respeto por las reglas de tránsito es fundamental para garantizar la seguridad y la convivencia en las vías. Sin embargo, algunos participantes de la protesta demostraron una actitud agresiva, dejando de lado el diálogo como mecanismo de concertación.
Periodista fue víctima de insultos y amenazas
Durante la cobertura periodística, una reportera que se encontraba consultando la opinión de los motociclistas frente al inicio de las restricciones fue víctima de maltrato verbal e intimidaciones.
Según se denunció, incluso estuvo cerca de registrarse una agresión física por parte de un manifestante exaltado, situación que generó rechazo y preocupación.
Frente a estos hechos, se hizo un llamado para que dentro del mismo gremio motociclista se identifique y denuncie a quienes, con insultos y actitudes violentas, terminan afectando la imagen de miles de conductores que sí cumplen las normas y promueven una convivencia responsable.
La comunidad y los medios reiteraron que las diferencias deben tramitarse a través del respeto, el diálogo y la concertación, y no mediante agresiones o intimidaciones.




