El regreso a clases y a la jornada laboral tras las vacaciones no solo implica un ajuste emocional y mental para millones de colombianos, sino que también estaría pasando factura a su salud digestiva. Especialistas advierten que el estrés propio de esta etapa puede desencadenar o agravar múltiples molestias gastrointestinales.
De acuerdo con datos recientes, el 84 % de los colombianos presenta algún tipo de desequilibrio en la microbiota intestinal, una condición que puede intensificarse en periodos de alta presión, cambios de rutina y falta de descanso. A nivel mundial, entre el 10 % y el 15 % de la población sufre síndrome de intestino irritable (SII), un trastorno funcional estrechamente relacionado con el estrés y factores psicosociales.
“El regreso a la rutina suele venir acompañado de mayores niveles de estrés, y eso se refleja claramente en el sistema digestivo. El cerebro y el intestino están conectados de forma directa, por lo que la tensión sostenida puede generar inflamación, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento”, explica la Dra. Paola Lozano, directora médica de Heel Colombia.
Síntomas digestivos más frecuentes en épocas de estrés
Durante periodos de exigencia académica o laboral, el organismo libera hormonas como el cortisol, que alteran la motilidad intestinal y la producción de jugos gástricos. Entre los síntomas más comunes se encuentran:
- Dolor e inflamación abdominal
- Gases y distensión
- Diarrea o estreñimiento
- Náuseas o sensación de llenura
- Cambios en el apetito
Aunque suelen normalizarse, los especialistas advierten que estas señales no deben ignorarse, ya que pueden indicar un estado de estrés crónico.
Hábitos clave para proteger la salud intestinal
Frente a este panorama, médicos y nutricionistas recomiendan adoptar estrategias sencillas que ayuden a reducir el impacto del estrés y a mantener el equilibrio digestivo:
- Mantener horarios regulares de alimentación y priorizar dietas ricas en fibra, frutas y verduras.
- Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.
- Beber suficiente agua e incluir alimentos prebióticos y probióticos.
- Realizar actividad física de manera regular.
- Practicar técnicas de manejo del estrés como respiración profunda, pausas activas o meditación.
- Consultar a un profesional de la salud si los síntomas persisten, quien podrá orientar sobre tratamientos de apoyo, incluidos medicamentos biorreguladores con ingredientes de origen natural.
El inicio del año y el retorno a la rutina representan también una oportunidad para replantear hábitos y adoptar un enfoque más integral del bienestar. Escuchar al cuerpo y atender a tiempo las señales digestivas puede marcar la diferencia en la salud física y emocional a largo plazo.




