Niños y jóvenes participaron en el Festival Folclórico Estudiantil del Colegio Nacional Universitario, un espacio que impulsa el relevo generacional de la música andina colombiana.
Vélez volvió a demostrar por qué es reconocido como uno de los grandes referentes del folclor colombiano. Más de 100 niños y jóvenes debutaron como intérpretes de tiple y requinto durante la edición número 39 del Festival Folclórico Estudiantil del Colegio Nacional Universitario de Vélez, considerado uno de los principales semilleros de formación artística de Santander.
El evento reunió a nuevas generaciones de músicos, bailarines y cantantes que mantienen vivas expresiones tradicionales como la guabina, el torbellino y la música andina colombiana.
Un semillero que prepara a los futuros artistas del folclor
Desde hace casi cuatro décadas, este festival se ha convertido en el punto de partida para muchos jóvenes artistas que encuentran en la música tradicional una forma de preservar la identidad cultural de la región.
La actividad abre la programación previa al Festival Nacional de la Guabina y el Tiple, uno de los encuentros folclóricos más importantes del país, que cada 7 de agosto reúne en Vélez a destacados exponentes de la música andina colombiana.
Más que una competencia, el Festival Folclórico Estudiantil busca fortalecer desde la infancia el amor por las tradiciones y garantizar que nuevas generaciones continúen interpretando instrumentos como el tiple y el requinto.
Participación de Santander y Boyacá
Uno de los espacios con mayor acogida fue el concurso Revelaciones de Tiple y Requinto, que reunió a más de un centenar de intérpretes debutantes provenientes de municipios de la provincia de Vélez como Barbosa, Bolívar, Güepsa, Puente Nacional y El Peñón.
También participaron delegaciones provenientes de Boyacá, con representantes de municipios como Tunja, Saboyá, Arcabuco y Santa Sofía, demostrando el crecimiento de los procesos de formación musical en la región.
“La respuesta de padres y docentes evidencia su compromiso con la preservación de nuestras tradiciones y con la formación de nuevas generaciones que mantengan vivo este legado cultural”, señaló Hernando Ramírez Mateus, directivo de la organización del Festival.
Música, danza y tradición llenaron las calles de Vélez
La programación inició con un desfile folclórico por las principales calles del municipio, donde agrupaciones de danza llevaron música y color a la comunidad.
Durante la jornada, los participantes interpretaron géneros como torbellinos, bambucos y pasillos, resultado de meses de preparación y del trabajo de instituciones educativas y maestros dedicados a conservar el patrimonio cultural.
Los asistentes también disfrutaron de presentaciones de conjuntos folclóricos acompañados por instrumentos tradicionales como el tiple, el requinto y la guitarra, además de la percusión característica de la región veleña.
El torbellino y la guabina mantienen viva la tradición
El encuentro destacó expresiones propias del folclor veleño, como el baile del torbellino, en sus diferentes modalidades, entre ellas el moño, reconocido por sus coplas picarescas.
Asimismo, el canto de la guabina tuvo un espacio especial dentro de la programación, reafirmando la importancia de estas manifestaciones culturales como parte de la identidad santandereana.
El cierre estuvo a cargo de los Pregoneros del Folclor, donde niños y jóvenes hicieron su debut en el baile del torbellino ante el público.
Además, se desarrollaron concursos de copleros infantiles y la elección de las Reinas del Torbellino en categorías preescolar, infantil, juvenil y técnico universitario.
El proceso de formación folclórica en Vélez inicia desde edades tempranas con el Festival de los Chiquiticos, dirigido a niños entre los cero y cinco años, permitiendo que el aprendizaje de las tradiciones continúe durante toda la etapa escolar.





