El mundo ya no atraviesa una crisis temporal del agua, sino una etapa de “bancarrota hídrica global”, según un informe presentado por investigadores de la Universidad de las Naciones Unidas.
El reporte señala que durante décadas se habló de una “crisis global del agua”, entendida como un choque pasajero seguido de recuperación. Sin embargo, lo que hoy se evidencia en múltiples regiones es una escasez persistente, en la que los sistemas hídricos no pueden volver a sus niveles históricos.
“Para gran parte del mundo, la ‘normalidad’ ya no existe”, afirmó Kaveh Madani, director del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas, durante una rueda de prensa en Nueva York.
El experto explicó que el objetivo del informe no es generar desesperanza, sino promover decisiones urgentes y reconocer los errores acumulados para evitar un deterioro mayor en el futuro.
Aunque el estudio no habla de un colapso total a escala mundial, sí advierte que existen suficientes sistemas hídricos “en bancarrota” o cerca de estarlo —interconectados por el comercio, la migración y las relaciones geopolíticas— como para modificar el mapa global de riesgos.
Las consecuencias recaen de manera desproporcionada sobre pequeños agricultores, pueblos indígenas, comunidades urbanas de bajos ingresos, mujeres y jóvenes. En contraste, los beneficios derivados del uso excesivo del agua suelen concentrarse en sectores con mayor poder económico y político.
Le puede interesar: Tiroteo en escuela de Canadá dejó al menos 10 muertos
¿Qué significa “bancarrota hídrica”?
El concepto combina dos factores clave:
- Insolvencia: cuando la extracción o contaminación del agua supera los límites de recarga natural y los niveles seguros de explotación.
- Irreversibilidad: cuando el daño a ecosistemas como humedales y lagos es permanente, impidiendo que el sistema regrese a sus condiciones originales.
Pese a la gravedad del diagnóstico, los investigadores subrayan que la bancarrota no representa el final. Madani comparó la situación con un proceso financiero: primero se detiene el deterioro, luego se protegen los servicios esenciales, se reorganizan las demandas insostenibles y se invierte en la reconstrucción.
El informe alerta que el planeta está agotando sus “cuentas de ahorro” naturales de agua:
- Más de la mitad de los grandes lagos han disminuido su volumen desde principios de la década de 1990.
- Cerca del 35 % de los humedales naturales se han perdido desde 1970.
- Tres cuartas partes de la población mundial viven en países con inseguridad hídrica.
- Unos 4.000 millones de personas enfrentan escasez severa al menos un mes al año.
- Las sequías provocan pérdidas estimadas en 307.000 millones de dólares anuales.
“Si seguimos gestionando estos fracasos como crisis temporales con soluciones a corto plazo, solo profundizaremos el daño ecológico y alimentaremos los conflictos sociales”, advirtió Madani.
El documento propone pasar de respuestas reactivas ante emergencias a una gestión estructural de la bancarrota hídrica, basada en reconocer las pérdidas irreversibles, proteger los recursos restantes y ajustar las políticas a la realidad hidrológica actual.




