Caracol Televisión se encuentra bajo la mirada del Ministerio del Trabajo luego de que se dieran a conocer denuncias de presunto acoso sexual contra dos de sus periodistas y presentadores. El canal confirmó que recibió las quejas y activó de manera inmediata sus protocolos internos y los procedimientos previstos por la ley para atender este tipo de situaciones.
En un comunicado, la empresa señaló que los procesos se están desarrollando bajo estrictos criterios de confidencialidad, debido proceso, respeto por las familias y acompañamiento a las eventuales víctimas. Además, precisó que dos de los implicados fueron apartados de sus cargos mientras se adelantan las investigaciones.
Intervención del Ministerio del Trabajo
El caso escaló rápidamente a la autoridad laboral. El ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, anunció que se activarán labores de inspección, vigilancia y control para verificar las condiciones laborales en el canal y revisar cómo se está atendiendo la situación.
“Los procedimientos internos de las empresas no sustituyen las obligaciones legales frente a hechos de violencia o acoso en el trabajo. El objetivo de nuestra intervención es garantizar protección a las víctimas y determinar si existen elementos para actuaciones adicionales”, señaló Sanguino, haciendo referencia al Convenio 190 de la OIT, ratificado por Colombia, que protege los entornos laborales frente a violencia y acoso.
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Voces de periodistas y excolaboradoras
Tras la confirmación del caso, varias periodistas que trabajaron en Caracol Televisión se pronunciaron en redes sociales, relatando experiencias de acoso que, según ellas, fueron ignoradas en su momento. Entre ellas estuvieron Catalina Botero, Mónica Rodríguez, Juanita Gómez y Laura Palomino.
Catalina Botero, actualmente en RTVC, expresó: “Me alegra que alguien haya tenido la valentía de denunciar y que por fin le pongan la lupa, porque si uno hablara… Muchas no fuimos escuchadas, muchas no denuncian por miedo a cerrar puertas en los medios”.
Mónica Rodríguez coincidió: “Tal cual lo dices Catalina. Muchas no hablaron por miedo a cerrar puertas. Otras porque no les iban a creer. Pero ya es hora que muchas cosas se sepan”.
Por su parte, Juanita Gómez destacó que ciertas conductas inapropiadas se habían normalizado: “No eran ‘momentos incómodos’, eran conductas normalizadas. Por un periodismo sin vacas sagradas. Sin silencios cómplices. Sin miedo. Gracias a quienes hoy denuncian, por todas y por las que vienen, ahora que la justicia haga lo suyo”.
Finalmente, Laura Palomino agregó: “No existen vacas sagradas intocables. El silencio no protege a nadie, solo perpetúa el abuso. Denunciar no es traicionar una redacción, es honrar el oficio y cuidar a quienes vienen detrás”.





