La menopausia, una etapa natural en la vida de las mujeres, se ha convertido en un reto de salud pública en Colombia debido a su impacto en la calidad de vida y las barreras para acceder a atención oportuna. Aunque no es una enfermedad, sus efectos físicos, emocionales y sociales pueden ser significativos.
De acuerdo con expertos, en el país hay cerca de seis millones de mujeres en transición hacia la menopausia o que ya la han atravesado. De ellas, dos tercios presentan síntomas vasomotores importantes como sofocos, insomnio y alteraciones emocionales.
“Si bien la menopausia no es una enfermedad, se parece por la cantidad de síntomas que alteran la calidad de vida. El principal problema es que las mujeres no se atreven a consultar y los doctores no escuchamos a las mujeres”, aseguró la doctora Isabel Jauregui.
Impactos más allá de lo físico
Según la Organización Mundial de la Salud, los cambios hormonales asociados a la menopausia pueden afectar el bienestar físico, mental, emocional y social. Los síntomas varían entre mujeres: algunas no presentan molestias, mientras otras ven afectadas sus actividades diarias.
Además, esta etapa puede estar relacionada con mayores riesgos de enfermedades como problemas cardiovasculares, pérdida de masa ósea y muscular, e incluso deterioro cognitivo, especialmente cuando hay trastornos del sueño.
Especialistas advierten que existe una necesidad urgente de integrar la atención ginecológica con la salud mental, para abordar de forma integral los efectos de la menopausia.
Un problema que también afecta el ámbito laboral
El impacto de la menopausia no se limita a la salud. En el entorno laboral, muchas mujeres experimentan dificultades que incluso las llevan a considerar dejar sus empleos.
El ginecólogo David Vasquez Awad señala que entre 2 y 3 de cada 10 pacientes manifiestan haber pensado en renunciar debido a síntomas asociados a esta etapa.
Esta situación plantea un desafío para las empresas, que deben promover entornos laborales más conscientes y brindar acompañamiento oportuno a las mujeres.
Falta de información y acceso a tratamientos
Uno de los principales problemas es el desconocimiento. Muchas mujeres normalizan los síntomas y no buscan atención médica, lo que retrasa diagnósticos y tratamientos.
“La menopausia está rodeada de silencios y tabúes. Es fundamental priorizar la información y la educación para garantizar acceso oportuno a la atención”, afirmó Raquel Sorza.
A esto se suma la demora en el acceso a tratamientos. En América Latina, una terapia puede tardar en promedio 5,5 años en estar disponible tras su aprobación global, lo que limita las opciones para las pacientes.
Llamado a políticas públicas y atención integral
Expertos coinciden en que la menopausia debe ser abordada como una prioridad en la agenda pública, con acciones que incluyan:
- Mayor educación y sensibilización social
- Acceso oportuno a diagnósticos y tratamientos
- Fortalecimiento de entidades regulatorias
- Integración entre salud física y mental
Además, se hace un llamado a involucrar no solo a mujeres, sino también a hombres, jóvenes, instituciones y al sistema de salud en general.
“La invitación es que no está mal sentirse mal. Todo lo que afecte la calidad de vida debe ser consultado y atendido”, enfatizó Jauregui.
Una etapa que no debe vivirse en soledad
Más allá de lo clínico, la menopausia implica cambios emocionales y sociales que pueden afectar la autoestima y generar sensación de aislamiento.
Por eso, especialistas insisten en la importancia de desestigmatizar esta etapa y garantizar acompañamiento integral, para que las mujeres puedan vivirla con bienestar, información y apoyo.




