Las Pulgas: El camino que siguen las cosas robadas en Bucaramanga

Por Oro Noticias TV

jueves 17 de septiembre, 2026 04:30 PM

Por: Carlos Julio Castellanos Rincón/ Director General de Oro Noticias

Un operativo reciente dejó 153 equipos tecnológicos incautados y 44 celulares reportados como hurtados. El procedimiento volvió a poner bajo la lupa a este tradicional sector comercial de Bucaramanga y abrió nuevamente la pregunta sobre qué ocurre con los objetos que son robados en la ciudad y su área metropolitana.

Hay objetos que cambian de dueño en cuestión de minutos.

Un celular que desaparece de un bolsillo, una bicicleta que es robada en una calle, una herramienta que deja de estar en un negocio o un computador que alguien pierde durante un atraco.

Para la víctima comienza una historia de angustia y pérdida.

Para quien roba, empieza otra carrera: encontrar rápidamente a quién vender lo que acaba de hurtar.

Y en medio de esa cadena aparece un tercer protagonista: el mercado de artículos usados.

En Bucaramanga, uno de los lugares que durante años ha estado bajo la lupa de las autoridades por este fenómeno es el tradicional sector conocido como Las Pulgas, en el barrio Gaitán.

Pero hay una precisión necesaria: no todo lo que se comercializa allí es robado ni todos los comerciantes están involucrados en actividades ilegales.

La pregunta es otra:

¿Qué ocurre con los elementos de procedencia ilícita que logran llegar hasta este tipo de mercados?

Las Pulgas, barrio Gaitán de Bucaramanga/ Oro Noticias.

UN OPERATIVO QUE VOLVIÓ A ENCENDER LAS ALARMAS

El pasado 3 de septiembre de 2026, la Policía Metropolitana de Bucaramanga realizó un operativo en establecimientos comerciales de Las Pulgas.

Los uniformados verificaron la procedencia y los sistemas de identificación de diferentes equipos tecnológicos.

El resultado fue contundente:

153 equipos fueron incautados.

Entre ellos había 135 celulares, cinco tabletas y 13 computadores portátiles.

Pero hubo un dato que llamó especialmente la atención:

44 celulares aparecían reportados como hurtados.

Dos establecimientos fueron suspendidos temporalmente, mientras las autoridades avanzan en las investigaciones correspondientes.

El procedimiento volvió a poner sobre la mesa una vieja preocupación de las autoridades: la posibilidad de que objetos robados terminen rápidamente incorporados al mercado de artículos usados.

Las Pulgas, barrio Gaitán de Bucaramanga/ Oro Noticias.

UNA HISTORIA QUE VIENE DE ATRÁS

Lo ocurrido en septiembre de 2026 no es un episodio aislado.

En febrero de 2023, otro operativo realizado en Las Pulgas dejó 52 celulares incautados, tres capturas por receptación y un establecimiento cerrado.

Ese mismo año, un informe presentado por la Policía Metropolitana ante el Concejo de Bucaramanga reveló que, según información de inteligencia de entonces, hasta el 60% de los elementos hurtados en el área metropolitana podían estar siendo comercializados en este sector.

El dato corresponde a información de inteligencia de 2023 y no puede presentarse como una cifra vigente.

Pero sí permite entender por qué Las Pulgas ha sido durante años uno de los puntos observados por las autoridades.

EL NEGOCIO TAMBIÉN CAMBIÓ

La historia, sin embargo, ya no ocurre solamente en una calle, una vitrina o un local comercial.

Las investigaciones y controles de los últimos años también han mostrado que parte de la comercialización de artículos de dudosa procedencia puede desplazarse hacia otros sectores y hacia las plataformas digitales.

Una publicación en redes sociales.

Un producto sin factura.

Un precio muy por debajo del valor comercial.

Un vendedor que no puede explicar claramente de dónde salió el artículo.

Son señales que deberían despertar preguntas antes de sacar la billetera.

Porque una ganga puede esconder una historia que el comprador desconoce.

Las Pulgas, barrio Gaitán de Bucaramanga/ Oro Noticias.

RECEPTACIÓN: CUANDO COMPRAR TAMBIÉN PUEDE TENER CONSECUENCIAS

En Colombia existe una conducta penal denominada receptación.

El artículo 447 del Código Penal contempla sanciones para quien, sin haber participado en el delito original, adquiera, posea, convierta o transfiera bienes provenientes de un delito, entre otras conductas relacionadas con el ocultamiento de ese origen.

Por eso, el problema no necesariamente termina cuando el delincuente vende lo que robó.

Puede existir una segunda cadena:

ROBAR → VENDER → COMPRAR.

Y cuando el comprador conoce el origen ilícito del bien, puede entrar en el terreno de la receptación.

EL CELULAR QUE CUENTA SU HISTORIA

Entre los objetos que llegan a estos mercados, los celulares permiten ver con claridad cómo funciona el control.

Cada equipo tiene un código IMEI que permite identificarlo.

Ese fue precisamente uno de los mecanismos utilizados por las autoridades durante el operativo de septiembre.

De los equipos revisados, 44 celulares aparecieron reportados como hurtados.

Detrás de cada uno existe una historia.

Una persona que lo compró.

Un momento en el que fue robado.

Un reporte ante las autoridades.

Y, posteriormente, un equipo que volvió a aparecer en el mercado.

¿QUIÉN TERMINA PAGANDO?

El problema no se reduce a cifras.

Está la víctima que pierde un teléfono que compró con esfuerzo.

Está el comerciante que debe demostrar que sus productos tienen procedencia legal.

Está el comprador que encuentra un precio atractivo.

Y están las autoridades, que deben perseguir no solamente a quienes cometen los hurtos, sino también las redes que permiten que los objetos robados encuentren compradores.

En 2023, la Policía reportó 1.714 capturas por receptación en Bucaramanga y su área metropolitana entre enero y el 20 de octubre, además de la recuperación de 2.051 celulares hurtados.

Son cifras que muestran que el problema va mucho más allá de Las Pulgas.

Las Pulgas, barrio Gaitán de Bucaramanga/ Oro Noticias.

UNA PREGUNTA QUE SIGUE ABIERTA

Las Pulgas es un tradicional punto de comercio de artículos usados y allí trabajan comerciantes que desarrollan actividades legales.

Precisamente por eso, la discusión debe estar en otro lugar:

determinar la procedencia de la mercancía.

Porque mientras haya controles, investigaciones y verificación de los productos, será posible separar el comercio legítimo de aquellos negocios que eventualmente puedan estar relacionados con bienes de origen ilícito.

Y mientras exista alguien dispuesto a comprar sin preguntar de dónde viene un producto, habrá un mercado para quien lo roba.

El hurto puede durar segundos.

El objeto puede pasar por varias manos.

Puede cambiar de precio, de dueño y de lugar.

Hasta terminar nuevamente en una vitrina.

Por eso, la próxima vez que un producto aparezca demasiado barato, la pregunta no debería ser solamente:

¿CUÁNTO CUESTA?

También debería ser:

¿DE DÓNDE VIENE?

Porque detrás de una aparente ganga puede existir una víctima que todavía espera recuperar lo que le robaron.

Las Pulgas, barrio Gaitán de Bucaramanga/ Oro Noticias.

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