El cauce que durante décadas representó el sustento económico de la ruralidad metropolitana hoy genera desesperación. En la vereda Chocoa, jurisdicción de Girón, la situación ambiental llegó a un punto crítico debido a un drástico cambio en el color y olor del agua del río de Oro, dejando sin su fuente de ingresos a decenas de familias que dependen directamente del afluente. La comunidad exige respuestas urgentes de las autoridades competentes ante el impacto inminente en la salud y la economía local.
Le puede interesar: ¿Se acabó el miedo en Chocoita? La tranquilidad regresa tras alerta por el traslado de nuevos presos en Palogordo
Meses sin laborar
Las afectaciones golpean con dureza a los trabajadores artesanales de la zona. Familias tradicionales como los Celis, dedicadas históricamente a la extracción de material de playa, completan cuatro meses sin poder ingresar a las corrientes del río de Oro para ejercer su oficio.
La parálisis de la actividad no solo representa un golpe financiero para sus hogares, sino que ha comenzado a cobrar factura en la salud física de los areneros, quienes denuncian malestares tras tener contacto directo con el líquido. Para esta población, detener la labor diaria significa perder el único medio de subsistencia con el que cuentan para sobrevivir.
Le sugerimos leer: Video | Así fue la velatón en Puerta Grande tras el trágico siniestro vial en Girón
Cosechas en riesgo
El problema trasciende la extracción de arena y alcanza de lleno al sector agrícola de la vereda. Agricultores de la zona, como Héctor Vargas, enfrentan un dilema crítico: utilizar un recurso hídrico visiblemente contaminado para regar sus plantaciones de cítricos o resignarse a ver cómo se pierden los árboles y el esfuerzo de meses de trabajo.
Los pobladores advierten que las descargas contaminantes provendrían presuntamente de empresas avícolas y otros focos ubicados aguas arriba, señalando directamente al sector de Palogordo. Ante este panorama desolador, la comunidad hace un llamado enérgico a la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) para que intervenga de manera inmediata, frene el daño ecológico y obligue a los responsables a responder por la crisis ambiental que ahoga a Chocoa.
Ver denuncia:





