A pocos meses de que inicie un nuevo periodo legislativo y cuando ya se conocen 13 listas con cerca de 80 candidatos que buscan una curul en la Cámara de Representantes, surge una pregunta obligatoria para Santander: ¿qué hicieron los ocho congresistas que se despiden este 20 de julio?
El balance, según líderes de opinión y ciudadanos consultados, es poco alentador. Hace cuatro años, la llegada de caras nuevas y de fuerzas alternativas despertó expectativas de renovación, impacto y mayor unión regional. Hoy, esa esperanza parece diluida. No se registran proyectos de alto impacto para el departamento, ni una gestión articulada que haya logrado posicionar a Santander en la agenda nacional.
Por el contrario, la bancada santandereana fue percibida como débil y silenciosa. Más que impulsar grandes obras o soluciones estructurales —en medio del deterioro evidente de la red vial y otras necesidades urgentes—, varios congresistas se limitaron a una presencia simbólica, sin resultados concretos que mostrar.
El panorama es aún más preocupante en las calles. La mayoría de los santandereanos afirma no conocer a sus representantes en el Congreso. Para muchos ciudadanos, no hubo una labor visible ni una conexión real con las problemáticas del territorio. Entre quienes sí identifican algún nombre, el más reconocido es Óscar Villamizar, quien ahora busca dar el salto al Senado.
La representación de Santander en la Cámara estuvo conformada por Érika Sánchez y Juan Manuel Cortés, por la Liga; Luis Eduardo Díaz Mateus (Partido Conservador) y Álvaro Rueda (Partido Liberal), por los partidos tradicionales; y Cristian Avendaño (Alianza Verde), Mary Anne Perdomo (Pacto Histórico) y Jairo Cala (Comunes), por sectores alternativos. De este grupo, Villamizar, Díaz Mateus y Avendaño ya anunciaron su aspiración al Senado, mientras que los demás cerrarían su ciclo político sin mayor protagonismo.
La conclusión es clara: Santander no puede volver a equivocarse. En medio de la renovación política que se avecina, el llamado es a evaluar con rigor las nuevas listas y los perfiles que buscan llegar al Capitolio, para evitar elegir nuevamente “turistas legislativos” que pasan sin dejar huella y le fallan a un departamento que sigue esperando gestión, resultados y liderazgo real.




