En medio de jornadas cada vez más exigentes y una constante conexión con dispositivos electrónicos, hacer una pausa puede ser más importante de lo que parece. Especialistas señalan que el descanso consciente, acompañado de hábitos saludables, puede ayudar a manejar el estrés, favorecer el bienestar emocional y mejorar la capacidad de afrontar las demandas del día a día.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada ocho personas en el mundo, cerca de 970 millones, vive con un trastorno mental, mientras que la ansiedad se encuentra entre las condiciones más frecuentes.
El estrés también necesita una pausa
El estrés hace parte de la vida cotidiana y, en determinadas situaciones, puede ayudar a responder ante desafíos. Sin embargo, cuando se mantiene durante largos periodos puede terminar afectando la salud física y mental.
De acuerdo con la OMS, el estrés prolongado puede estar relacionado con dificultades para relajarse y concentrarse, irritabilidad, dolores musculares, problemas digestivos y alteraciones del sueño. Estas condiciones pueden repercutir en el trabajo, los estudios y las relaciones personales.
Por esta razón, aprender a gestionar el estrés se ha convertido en una herramienta importante para proteger el bienestar emocional.
“Hoy sabemos que el descanso consciente no consiste únicamente en dormir. También implica crear momentos de pausa durante la jornada, respirar, reducir la sobreestimulación y permitir que el organismo active sus mecanismos naturales de autorregulación”, explicó la doctora Alejandra Villalba, especialista en Medicina Familiar y vocera médica de Heel Colombia.
Pequeñas pausas que pueden ayudar al bienestar
Incorporar momentos de recuperación durante la jornada no necesariamente requiere grandes cambios. Respirar profundamente durante algunos minutos, levantarse después de permanecer mucho tiempo sentado o dedicar unos minutos a ejercicios de relajación pueden convertirse en prácticas sencillas para manejar la tensión cotidiana.
Entre las recomendaciones se encuentran:
- Realizar respiraciones lentas y profundas durante algunos minutos.
- Hacer pausas activas durante jornadas prolongadas.
- Reducir el uso de pantallas antes de dormir.
- Mantener horarios regulares de descanso.
- Practicar actividad física de manera frecuente.
- Incorporar ejercicios de mindfulness o relajación.
Diversos estudios clínicos también han encontrado beneficios asociados a prácticas como la respiración consciente y el mindfulness en la reducción del estrés y la ansiedad, además de posibles mejoras en la calidad del sueño y la regulación emocional.
Desconectarse también es descansar
La hiperconectividad es otro de los factores que puede dificultar las pausas. La revisión constante de mensajes, correos electrónicos, redes sociales y notificaciones puede mantener a las personas en un estado permanente de alerta.
Por eso, especialistas recomiendan establecer momentos del día sin dispositivos electrónicos y, especialmente, reducir la exposición a pantallas antes de dormir.
Crear espacios libres de notificaciones puede favorecer una mejor transición hacia el descanso y ayudar a establecer una rutina nocturna más adecuada.
Cinco hábitos para practicar el descanso consciente
Los especialistas recomiendan incorporar pequeñas acciones que pueden contribuir al bienestar diario:
- Programar pausas de cinco a diez minutos cada dos o tres horas.
- Practicar respiración profunda antes de reuniones o actividades exigentes.
- Evitar revisar el celular durante los primeros minutos después de despertar y antes de dormir.
- Mantener horarios estables para acostarse y levantarse.
- Buscar orientación profesional cuando el estrés, la ansiedad o el insomnio persistan y comiencen a afectar la vida cotidiana.
El descanso consciente no sustituye la atención médica cuando existe un problema de salud mental, pero puede formar parte de un conjunto de hábitos orientados a cuidar el bienestar emocional.
Ante síntomas persistentes o que interfieran con las actividades diarias, la recomendación es consultar a un profesional de la salud para recibir una valoración adecuada.





